Mis amigos… Cual cronista atrevido me tomo estos renglones para tratar de relatar la increíble experiencia que vivimos los que tuvimos el honor de poder asistir a la clase con Eduardo Bergallo ayer por la tarde.
Los concurrentes empezamos a llegar de a poquito a las 3 de la tarde y arrancamos, cafecito y te de pormedio, charloteando de que hacia cada uno y que aspiraciones teníamos del curso. Como suele ser costumbre entre personas ávidas de conocimiento, las charlas derivaron en temas casi imposibles de abarcar en su totalidad, pero a forma de introducción sirvió para sentar un estado de situación que resulto ser el puntapié para las 6 hs que siguieron por delante.